Las cartas sobre la mesa
Un chollo se demuestra.
No se grita.
Un cartel enorme no hace una oferta buena. Para llamar chollo a un precio, necesitamos pruebas. Este es el filtro que debe pasar.
Qué modelos entran en la selección
Revisamos las búsquedas de España en Google Trends entre el 1 de enero y el 12 de septiembre de 2026 y las oportunidades de palabras clave de Semrush guardadas en septiembre. Esas señales orientan las familias que buscamos; también cubrimos distintos usos, tamaños y presupuestos.
Después comprobamos la ficha concreta, sus opciones de compra y la fotografía del producto. Una marca con interés alto no convierte todos sus modelos en superventas. El interés de búsqueda tampoco demuestra ventas, calidad ni una rebaja: para valorar el precio aplicamos las comprobaciones siguientes.
Cinco comprobaciones. Cero atajos.
Precio con fecha
Necesitamos una fuente que permita usar el dato, el modelo exacto y una comprobación fechada con sus condiciones. Una cifra suelta no vale. Mira también vendedor, envío y requisitos del cupón: el total que cuenta es el del carrito.
Un historial que encaje
Mismo modelo, misma variante y condiciones comparables. Si usas un rastreador, revisa qué tiendas y periodos cubre. Unas cuantas observaciones son una muestra; no demuestran todo el historial ni el mínimo de los 30 días anteriores.
El precio habitual manda
Cuando hay evidencia suficiente, comparamos con el precio al que se ha vendido de forma estable en las semanas previas. El PVP del fabricante o una cifra tachada no bastan. Sin esa comparación, no publicamos un porcentaje ni damos la oferta por verificada.
Ojo a los 30 días
Para revisar el precio anterior necesitamos registros comparables del periodo completo. Una muestra parcial no lo acredita. La regla general del precio anterior figura en el artículo 20 de la Ley 7/1996, en su redacción vigente; sus excepciones y los pasos para comprobarlo están en la guía para detectar una oferta real.
La letra del modelo importa
Capacidad, tamaño y accesorios deben coincidir. En un marketplace también importan quién vende y quién envía. Si detectamos referencias contradictorias, retiramos el dato y el enlace a esa ficha hasta aclararlo. Buscar por nombre no confirma una variante.
La confianza va primero
Hay cosas que no se negocian.
- Los números se comprueban. No inventamos precios, descuentos, valoraciones ni reseñas. Si falta la prueba, falta el dato.
- Los cupones, en el carrito. No publicamos un código sin comprobarlo junto a sus condiciones. Un reclamo de tienda no sustituye esa revisión.
- Una marca no compra su sitio. No cobramos por incluir productos ni aceptamos pagos por hablar bien de ellos. Los enlaces de afiliado están señalados.
- El catálogo no es una prueba de uso. Una guía de compra no sustituye probar el producto. Tampoco convierte todos sus modelos en ofertas verificadas.
¿Cuándo revisamos?
La fecha junto a la firma indica la última revisión editorial de la página. No significa que todos sus productos o precios se hayan comprobado ese día.
Actualizamos cuando cambia la información y tenemos una fuente verificable. Durante la campaña, mira siempre las condiciones actuales en la tienda: una guía no garantiza que una promoción siga activa.
¿Se nos ha colado algo?
Puede pasar. Si ves una referencia mal identificada o una afirmación que no se sostiene, cuéntanoslo. El enlace de la página y una fuente ayudan a revisarlo.
Corregimos en la propia página y dejamos constancia de la corrección. La responsabilidad editorial es de Ramon Curto.